
Casas del Señor es una pedanía agrícola del término de Monóvar, organizada alrededor de un par de calles rectas y de su iglesia, con las parcelas de viña y almendro empezando donde acaba la última fachada. El caserío mantiene su escala de siempre, con vecindario estable de pocas decenas de familias y bastante casa cerrada a la espera de decisión.
La construcción dominante es de planta baja y cámara, con fachada encalada, zaguán de paso corrido y patio o corral en la parte de atrás. Algunas viviendas añadieron una altura después, y casi todas cuentan con un cuarto trasero que hizo de despensa, de leñera y de almacén de la cosecha según la época.
Casas y pisos que vaciamos en Casas del Señor
El vaciado se resuelve aquí a nivel de calle en su mayor parte, lo que reduce las horas de equipo y simplifica la carga. El zaguán corrido permite sacar el mobiliario prácticamente en línea recta hasta la acera, y solo la cámara obliga a subir un tramo. Esa cámara, eso sí, suele estar llena, porque en una casa de una sola planta es el único desván disponible.
El corral aporta la otra mitad del trabajo. Allí se han ido quedando la leña, la escalera de mano, los muebles retirados del comedor, las jaulas, los bidones y la obra menor de reformas antiguas. Se mide su superficie y su altura de apilado, porque el volumen del patio es el dato que más suele desviar un cálculo hecho por teléfono.
Calle principal del caserío
Trazado recto y ancho suficiente para que el camión pare frente al portal.
Casas de planta baja con cámara
Zaguán corrido, dormitorios a un lado y escalera corta hasta el bajo cubierta.
Corrales y cuartos traseros
Despensa, leñera y almacén de cosecha con acceso propio desde el patio.
Viviendas de las afueras del núcleo
Parcela con acceso desde el camino y espacio de maniobra junto a la casa.
Retirada de muebles, loza y aperos de campo
De una casa de labor sale mobiliario sólido y sencillo, cocinas antiguas, camas de hierro, ropa de cama, mantas y una cantidad notable de menaje: ollas grandes, orzas, botellas y vajilla acumulada por generaciones. La cámara suma arcones, alfombra vieja y cajas de papel, y el corral aporta la leña, la herramienta y el metal.
Lo que puede tener otra vida se aparta antes de cargar nada: la orza, la mesa maciza, la cama de hierro y el aparador tienen salida y ese aprovechamiento juega a favor del importe. El resto se separa por materiales dentro del propio patio, con montones de hierro, madera, textil y aparatos eléctricos, y cada montón sale hacia su gestor con el albarán correspondiente.
Motivos habituales para vaciar una casa
Los encargos llegan sobre todo de familias que ya no tienen a nadie viviendo en la pedanía. La casa pasó al hijo, el hijo vive en la costa y la vivienda lleva años cerrada hasta que se decide venderla o cederla. Piden una cifra clara para valorar si compensa la venta, y ese documento con partidas les sirve para hablarlo entre hermanos.
El otro grupo es el comprador de casa asequible para rehabilitar. En estas pedanías el precio de entrada resulta accesible y aparecen compradores que buscan una casa grande con patio para convertirla en vivienda de fin de semana. Necesitan la casa vacía antes de que entre el albañil, y la fecha de inicio de la obra marca el plazo.
Orden del vaciado de planta en planta
La jornada empieza en la cámara, para bajar su contenido mientras el equipo está fresco y la casa aún despejada, y sigue por las estancias de planta baja en el orden en que dan a la calle. El corral se ataca al final de la mañana, cuando el camión ya ha hecho un viaje y hay hueco para clasificar en el patio.
Una casa completa de este tipo se cierra en una jornada larga, y cuando el corral está muy cargado se prevé una segunda. Esa previsión sale del volumen medido y va escrita con la fecha antes de contratar. Al terminar se barre la vivienda entera, se deja el patio despejado y se envían las fotos a quien encargó el trabajo.
Medición de la vivienda
Recorremos estancia por estancia y anotamos metros, plantas, volumen por armarios y trastero, tipo de contenido, cámara y bodega, y dónde puede esperar el camión. Es la media hora que sostiene toda la cifra posterior.
Importe y plazo por escrito
Recibes un documento con las horas de equipo, los viajes, las fracciones que van a tratamiento y el total, y en la misma hoja la fecha de entrada y las jornadas previstas. Puedes leerlo con calma y enseñarlo a la familia.
Jornada con fecha reservada
Llegamos a la hora acordada, protegemos zaguán, pasamanos y peldaños, y bajamos separando desde el primer viaje el mueble, el metal, el textil y los aparatos eléctricos.
Vivienda barrida y llaves de vuelta
Al terminar barremos todas las estancias, hacemos fotos del antes y el después y devolvemos las llaves. La casa queda lista para la notaría, para el comprador o para la reforma.
Importe según plantas, cámara y calle
La distancia hasta el núcleo de Monóvar y hasta las plantas de tratamiento se cuenta en la hoja como kilometraje, porque es un coste real y conviene que se vea. También se prevé el número de viajes que caben en el horario de las instalaciones, para que cada carga llegue a su destino el mismo día.
Cuéntanos cuántas estancias tiene la casa, si conserva cámara y cómo está el corral, y salimos a medirlo. Puedes consultar antes cuánto se tarda en cada tipo de vivienda o pedirnos la visita desde contacto.
Preguntas frecuentes en Casas del Señor
¿Cuánto se tarda en vaciar un piso?
En Monóvar, un piso de dos o tres habitaciones en el barrio de la Estación, con acera para el camión, se vacía en una sola jornada, de la mañana a media tarde.
Una casa de casco con dos alturas y cámara suele pedir dos jornadas seguidas, porque cada mueble baja por un tiro de escalera y la cámara aporta un volumen que desde abajo no se ve. Las casas de pedanía con almacén y patio se mueven en el mismo orden de magnitud, con la diferencia del camino de acceso.
Ese número de jornadas se calcula en la medición y se escribe en el mismo documento que el importe, así que sabes la fecha de entrada y el día en que devolvemos las llaves antes de contratar.
¿Cuánto cuesta vaciar una casa antigua?
Una casa antigua de Monóvar cuesta más que un piso del mismo tamaño por tres motivos concretos, y los tres se miden antes de decir una cifra. El primero son las alturas: dos o tres plantas más cámara multiplican los viajes por la escalera.
El segundo es lo acumulado durante generaciones, porque en la bodega, el patio y el cuarto de aperos suele haber utillaje de campo, tinajas, herramienta y muebles guardados que nadie contó nunca.
Y el tercero es el material de tratamiento específico que aparece en construcciones veteranas, como pinturas viejas, disolventes o alguna placa de fibrocemento, que se deriva a gestor autorizado y va como partida propia. Al estar los tres medidos y escritos, la cifra que ves es la que pagas.
¿Tu vivienda está en Casas del Señor? Te ponemos importe y fecha por escrito
690 220 944